CATÓLICA LE GANA A CURICÓ CON UN POLÉMICO PRIMER TIEMPO EN SAN CARLOS DE APOQUINDO

Los cruzados vencieron en San Carlos de Apoquindo por 2-1, con goles de Buonanotte y Zampedri. El marcador, sin embargo, no reflejó el juego, ampliamente controlado por la visita.

Con cada partido se devela más el estilo de Gustavo Poyet. La pregunta es si este pragmatismo de Universidad Católica se transformará en el sello del entrenador uruguayo o es solo el tránsito del cambio de mano en la banca. Como sea, el equipo cruzado no luce, no sorprende, no se ve cómodo. La diferencia con la derrota de la fecha anterior ante Audax, es que ahora igual le alcanza para llevarse los tres puntos frente a Curicó Unido.

Aplausos con un margen importante de duda. Porque los torteros hicieron ver mal a los campeones defensores. Y si no se pusieron en ventaja tempranamente, fue solo por el ojo tecnológico, lento y muy discutible del VAR, que le anuló el gol a Byron Oyarzo por fuera de juego. Casi cuatro minutos de deliberación para una infracción que a simple vista costó ver. El primer aviso de que Curicó no llegó a refugiarse a San Carlos de Apoquindo.

La apertura de la cuenta, de hecho, fue por una pelota que Gonzalo Tapia quitó en campo propio (se protestó falta del juvenil) y que dejó mal parada a la zaga visitante. Diego Buonanotte, sorpresivo titular como interior derecho, definió con precisión para celebrar. El gol no soltó a la UC. Su rival siguió controlando el juego, marcando los tiempos del partido, ante un dueño de casa que apostaba a la recuperación y el ataque directo, el pase largo de Aued y mismo Buonanotte. Sin toques extra, sin lujos.

Lo cierto es que Curicó Unido no merecía ir perdiendo. Pero lejos de igualar, sufrió más castigo, por otra salida rápida de Católica que acabó con la combinación entre el Enano y Chapa Fuenzalida, cuyo centro terminó en la cabeza de Fernando Zampedri. Se jugaba el segundo minuto de descuento, un golpe de nocáut para cualquiera.

Sin embargo, el equipo de Palermo no se hundió. Mantuvo la idea y el ímpetu. Recibió premio con el descuento de Leandro Benegas (53′) y sumó fe para volcarse por el empate. ¿Qué hizo la UC? Se replegó. Sin complejos, entregó la cancha y el balón. Matías Dituro se transformó en una carta clave. Lo cierto es que en el segundo tiempo, los franjeados no probaron al arco. Una tribuna con público posiblemente habría reprochado la presentación de su escuadra, porque si bien los tres puntos se quedaron en San Carlos, el mal gusto de un juego plano y sin galanura creció.

¿Esta es la apuesta de Poyet? ¿Alcanzará para la Copa Libertadores? Preguntas que Universidad Católica deberá responder sobre la marcha y con la presión de confirmar un dominio de tres temporadas en el fútbol chileno.

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