Biles, Osaka o Dumoulin y la capacidad de saber priorizar la salud mental frente al éxito deportivo

Aunque estén acostumbrados a estar en el centro de los focos, a saber cómo todas las miradas están pendientes de su actuación como si de máquinas sin probabilidad de fallo se tratase, debajo de cada deportista hay una persona. Vea posteo de Biles en Tokio:

Este martes Simone Biles ha dicho basta, se ha sumado a ese selecto grupo de deportistas que han decidido romper un tabú en el mundo del deporte y reconocer que a veces no todas las lesiones son físicas, sino también mentales.

Los atletas son personas y detrás de cada una hay emociones, sentimientos y dificultades. «Tenemos que proteger nuestra salud mental y nuestros cuerpos y no salir simplemente a hacer lo que el mundo quiere que hagamos», ha denunciado al poco de abandonar la final por equipos de gimnasia artística.

«No somos solo atletas. Somos personas al fin y al cabo y a veces hay que dar un paso atrás», continuaba la gimnasta estadounidense.  «Hubo un par de días en los que todo el mundo te tuiteaba y sentías el peso del mundo», ha dicho.

Antes de Biles fue Naomi Osaka quién hacía públicos sus problemas de salud mental y decidía no participar en Wimbledon para recuperarse de cara a los Juegos Olímpicos. Y aunque ha caído justo este martes en octavos de final, ya ha logrado su objetivo al conseguir volver a escena en Tokyo 2020.

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Como ellas también ha roto el tabú recientemente el ciclista holandés Tom Dumoulin. Campeón del Giro de Italia en 2017, subcampeón en el Tour de 2018 y campeón del mundo de contrarreloj en su momento, anunció a comienzos de este año que haría una pausa indefinida en su carrera tras haber sentido «una gran presión» sobre sus actuaciones y haberse olvidado de él mismo.

Vacío de motivación decidió resetear la mente. Como el mismo reconoció, el anunciar que se apartaba del foco mediático le liberó de una mochila a la espalda de «100 kilos» que pesaban sobre «sus hombros». Con el respaldo de su entorno, Tom pudo recargar las pilas con la mirada puesta, al igual que Osaka, en Tokyo 2020, donde este miércoles tiene su objetivo: la prueba en línea de contrarreloj.

Para competir a tan alto nivel hay que tener una gran fortaleza mental apuntan los expertos. «Hay que tener la cabeza muy preparada y muy amueblada para ser un deportista de alto nivel», dice Manuel Seijo, Presidente de AECOP (Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos) y que ha trabajado con importantes clubes de fútbol de fama mundial.

«Biles lleva expuesta a todo tipo de presiones desde muy pequeña, incluso sexuales. ¿Quién está preparado para estas ocasiones?», dice a modo de pregunta retórica Seijo. Y es que según comenta este tipo de deportistas viven en una burbuja de presión de «360 grados» de manera constante. «Por un lado el entrenador, la familia, las parejas, la prensa, su equipo, el público. Están a examen constante», relata Seijo.

Este miércoles Paula Badosa luchará por superar los cuartos de final y poder pasar a semifinales en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, aunque su partido más importante lo ganó hace tiempo. En una entrevista publicada por La Liga Sports en el verano de 2019, la tenista española reconoció que pasó por momentos de ansiedad y depresión que le llevaron a «perder la ilusión por el tenis».

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«Estuve con especialistas, no tenía ganas de hacer nada, pierdes la ilusión de hacer muchas cosas. No disfrutaba de nada, sentía una presión y una obligación junto al miedo que me hacían no querer competir nunca», reconoció Badosa, que gracias a especialistas lo pudo superar.

Para evitar problemas de salud mental es muy importante trabajar dos aspectos en la vida de un deportista según Seijo. Por un lado, una parte más orientada hacia «el resultado, el momento, el esfuerzo» y por otro, el entorno del deportista en busca de «generar espacios en los que pueda para a pensar sobre su vida». Aunque sean deportistas de élite a nivel mundial siempre «hay gente que les abandona, malas experiencias», dice.

Acostumbrados a ver la parte bonita del éxito desde el punto de vista del éxito, en la vida del deportista hay una cara oculta tras un resultado. «Detrás de un triunfo hay entrenamientos, lesiones, desgaste de muchos años. Cuando un deportista llora al lograr algo, ese llanto es todo ese dolor y sufrimiento para los que han estado ahí apoyando», explica Seijo (foto).

Manuel Ignacio Seijo Díaz - AECOP

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